Ana Salvador, la artista del freeride

Ana 1b

Nació para tener una tabla de snowboard en sus pies, para desafiar bajadas y explorar montañas. Aunque sería feliz igualmente sin trofeos en las vitrinas, Ana Salvador (Biescas, 1984) acumula varias victorias a nivel internacional.

Actualmente segunda del Freeride World Qualifier 2017 (FWQ), la freerider 2XU aspira a acabar primera del ranking para ascender a la élite mundial, el Freeride World Tour. Una apasionada del snow que poco a poco va tachando de su lista las bajadas que sueña con hacer algún día. Conocemos a esta conquistadora de montañas, que no se cansa de desafiar desniveles y serpentear entre la nieve.

Estás en plena temporada de competición. ¿Cómo gestionas esta etapa?

De forma positiva ya que estoy muy contenta con los resultados que se están dando. Voy segunda por detrás de la rusa Anna Orlova y mi objetivo es acabar primera, aunque está complicado. Somos varias riders con mucho nivel y cualquiera puede estar arriba luchando por los podios.

Hacemos números. ¿Cómo puedes subir a la primera posición?

En el ranking cuentan los tres mejores resultados y los míos son tres segundas posiciones en pruebas de 4 estrellas (Roldan, Revelstoke y Hochfügen), que son las de máxima puntuación. Restan cuatro pruebas de este nivel y tengo que ir a por victorias. Está difícil ya que veo más fácil que Orlova (con dos victorias y una sexta posición) logre otra victoria a que yo sume dos.

Desde 2010 hasta ahora tu evolución ha sido constante.

Disfrutando día a día del snow, que es mi gran pasión. Nunca lo he tenido como una obligación y las competiciones han sido un regalo ya que me encanta viajar. Luego hay una constancia en los entrenamientos que es necesaria, pero no siento presión.

¿Has superado tus expectativas?

Sinceramente no las tenía. Mi objetivo siempre ha sido mejorar mi nivel de snowboard, progresar y descubrir nuevas montañas. Los resultados han llegado solos pero es verdad que hace dos años no me imaginaba que ahora estaría con esta agenda tan llena de viajes y competiciones.

Con 5 años coges los esquís pero lo que realmente te gusta es ir fuera de pista a dar saltos. Un presentimiento.

Siempre he sido movida y en el freeride encontré esa libertad que me permite bajar por donde quiera, saltar rocas y romper las normas. Al final es una forma de transmitir mi manera de surfear con la tabla en los pies.

Te subes a una tabla con una panorámica blanca a tu alrededor. ¿Qué sientes?

Simplemente siento que es lo que quiero seguir haciendo cada día. Es mi modo de expresarme, me siento en paz y tranquila. Estoy feliz.

Y cuando llegar el calor visitas el Hemisferio Sur (Argentina) para seguir tocando nieve.

Esas montañas de Mendoza son de las más bonitas que he visto en mi vida. Tienen un terreno magnífico, te exigen ponerte las pilas al momento y casi siempre encuentras buenas condiciones porque llegan casi a los 4.000 metros. Y tengo una familia de amigos que me cuidan como a una reina.

Además de freerider, tienes una tienda en Biescas. ¿Tu futuro está ligado a este deporte?

De una manera u otra voy a estar siempre vinculada. Por mi vida han pasado otras aficiones pero ninguna ha hecho levantarme de la cama con tantas ganas como el snow. Hay días que quizá solo hago una bajada, pero durante esas 5 horas desconecto, me desahogo. Mientras la montaña tenga pendiente, nieve y desnivel, estaré feliz.

Te levantas y hace un día malo, con poca visibilidad y mucho hielo. ¿Cómo engañas la mente?

Hay días desagradables pero al final sales igual. Las mañanas las dedico a mí, tanto si subo a pistas como si voy al gimnasio, y luego ya por la tarde toca trabajar. Me abrigo en el coche para no notar el frío y a la que empiezo a bajar ya me olvido de las condiciones.

Te montas en la tabla para empezar una bajada en competición. ¿La tienes trazada en tu mente?

Cuando llego un par de días antes a una competición, me gusta ver la montaña y pensar qué puedo hacer, con qué línea voy a transmitir más. Una vez tienes claros los puntos de referencia, la velocidad… ya visualizas la bajada en tu mente. En el freeride más o menos todas tenemos el mismo nivel y lo que cambia es la manera de interpretar la montaña. En general no hay espacio para la improvisación.

¿Cómo te imaginas dentro de 4 años?

Con mi splitboard viajando por placer a descubrir rincones y buscar nieve por el mundo. Seguiré aprovechando los inviernos para hacer snowboard pero por placer, ya no por competición.

Y en 2XU tenemos el placer de acompañarte en tus aventuras.

En mis continuos viajes no faltan nunca mis mallas de compresión, los calcetines y la mochila de viaje. Todos ellos productos estrella de 2XU.

Un test a toda velocidad. Una montaña…

…para sufrir: Cerro Negro (Las Leñas, Argentina)

…para desconectar: Culibillas (Formigal, Aragón)

…para divertirte: Espelunciecha (Formigal, Aragón)

…para repetir una y otra vez: El bosque del Balneario de Panticosa (Huesca, Aragón)

…para competir: Big Mountain (Hochfügen, Austria)

…y una que tengas pendiente: Cara norte del Sabocos (Huesca, Aragón)

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